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Ciclo Estral: Periodicidad

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Reproducción General
Hembras

Ciclo Estral: Periodicidad

De acuerdo a la periodicidad con que se presentan los ciclos estrales en hembras domésticas, éstos se pueden clasificar en: poliéstricos y monoéstricos.

La perra es un ejemplo de hembra monoéstrica, en la cual el ciclo estral solo aparece 1 ó 2 veces al año, seguido de un largo anestro (inactividad ovárica).

En cambio, las hembras poliéstricas son aquellas que presentan varios ciclos consecutivos, pero éstas a su vez se vuelven a clasificar en poliéstricas estacionales y poliéstricas contínuas. Las hembras poliéstricas estacionales como la yegua, la oveja, la cabra, etc. presentan varios ciclos estrales solo durante ciertas estaciones del año (las yeguas en primavera; las ovejas y cabras en otoño e invierno, aunque puedan existir excepciones a esta regla); mientras que las poliéstricas contínuas como la vaca y la cerda o marrrana presentan ciclos estrales durante todo el año.

Entender que nuestras especies domésticas no ciclan mientras están gestando, aunque parezca lógico cabe mencionar, ya que se conocen ciertas especies de poco interés para dicho artículo que rompen la regla.

El fotoperiodo, la nutrición, la temperatura, la lactación, la presencia de otros animales (sobre todo de machos), entre otros factores influyen sobre la regulación externa que se pueda ejercer sobre el comienzo y mantenimiento de la actividad cíclica del ovario de nuestras hembras domésticas. Por ejemplo, el fotoperiodo (periodo de luz) es uno de los factores más importantes que varía a lo largo del año, sirviendo como un estímulo nervioso que induce a que el ovario se active en la yegua y gata cuando aumenta el número de horas luz, mientras que el estímulo nervioso que activa el ovario de la oveja y cabra se dá al disminuir las horas de luz a las que son expuestas estas hembras. Por lo tanto, la yegua es de fotoperiodo positivo (ciclan al aumentar las horas luz) y, la oveja y cabra son fotoperiodo negativo (ciclan al disminuir las horas luz).

Es así como éste y los demás factores determinan que las hembras poliéstricas estacionales puedan parir en las épocas más favorables (primavera generalmente) para la supervivencia de sus crías.

Reconocimiento Materno de la Gestación

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Reproducción General
Gestación

Reconocimiento Materno de la Gestación

¿Cómo puede el organismo materno darse por enterado de que está empezando una gestación o preñez dentro suyo?

Una vez que se halla producida la fertilización, el "nuevo ser" debe dar aviso de su presencia en el útero de su madre, de manera tal a que las condiciones óptimas para que este nuevo ser se pueda desarrollar sean otorgadas justamente por la madre.

Según las especies a tratar, la señal enviada por el embrión se debe dar antes que el útero empiece a secretar PGF2alfa, hormona que causa la destrucción del cuerpo lúteo productor de la progesterona necesaria para la gestación. Es así como tempranamente el embrión debe secretar sustancias (denominadas en su conjunto EPF: early pregnant factors/factores de preñez temprana) que capte el endometrio materno y sirva para evitar la acción luteolítica de la PGF2alfa.

Por ejemplo, en la vaca, entre los días 16 y 19 de gestación el embrión produce varias proteínas como señal para el reconocimiento materno de gestación. En la oveja, una proteína específica (Interferón) es secretada por el embrión entre los días 12 y 21, inhibiéndose así la producción de PGF2alfa. En la cerda, los estrógenos son la principal señal enviada por los embriones porcinos (por lo menos 2 embriones por cuerno uterino) entre los días 11 y 12 de gestación; sólo que en la cerda, en vez de evitarse la secreción de PGF2alfa, la mencionada hormona es "secuestrada en la luz del útero" y de esta foma pasa a secretarse en forma exócrina, sin tener efecto en el cuerpo lúteo.

Básicamente es así como en las diferentes especies de mamíferos ocurre el establecimiento y mantenimiento de la gestación, a partir de la señal antiluteolítica enviada por el embrión o los embriones al útero materno.

Tipos de Ciclos Reproductores

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Reproducción General
Hembras

Tipos de Ciclos Reproductores

Tenemos comúnmente en conocimiento 2 tipos de ciclos reproductivos en los mamíferos; el ciclo menstrual propio de los primates, caracterizada por la salida casi mensual de flujo sanguinolento por la proliferación y posterior necrosis del endometrio uterino; el otro ciclo reproductivo es el ciclo estral, presente en todos los demás mamíferos y de real importancia en producción animal.

El ciclo estral es el periodo de tiempo transcurrido desde la aparición de un estro hasta el comienzo del siguiente, cuyo síntoma característico justamente tiene que ver con la manifestación de celo, estro o calor por parte de las hembras, en forma regular cada cierto tiempo, permitiendo de esta manera la receptividad sexual.

El día en que aparece el estro es considerado el día 0 del ciclo estral, mientras que en el ciclo menstrual es el día en que aparece la menstruación.

La duración del ciclo estral depende de la especie en cuestión. Por ejemplo, en la vaca, cerda, yegua, cabra dura aproximadamente 21 días, mientras que en la oveja es de aproximadamente 17 días.

La ovulación es un hecho fisiológico relativamente fácil de predecir, ya que tiende a ocurrir más o menos 24 horas luego de haberse iniciado los síntomas de estro.

Sólo durante el periodo de celo o estro la hembra aceptará al macho, siendo este rechazado durante el resto del ciclo. Esta receptividad sexual por parte de la hembra está directamente relacionada con las variaciones de las hormonas esteroides, siendo el estrógeno la hormona de mayor concentración en comparación a la progesterona, actuando éstas a nivel del sistema nervioso central, más precisamente en centros relacionados con el comportamiento sexual.

Ovulación

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Reproducción General
Aparato Reproductor Femenino
Ovarios
Función Gametogénica

Ovulación

El folículo dominante (en caso de hembra monotoca) o los folículos dominantes (en caso de hembra politoca) son los que van contener una buena concentración de estrógeno, hormona que actúa de indicador de la maduración folicular y que terminará provocando un efecto de retroalimentación positiva en el hipotálamo y en la hipófisis para que ocurra una descarga masiva de LH (pico preovulatorio de LH) durante 12 a 24 horas aproximadamente, la cual activará la maduración folicular final y desencadenará la ovulación (liberación del óvulo).

Tener en cuenta que en nuestros animales de granja la ovulación ocurre en forma espontánea, mientras que en la gata, coneja, llama, alpaca, “camella” y otras ocurre en forma inducida, luego de la estimulación del cérvix durante la monta (cópula), siendo esta estimulación la que reemplaza la actividad del estrógeno a la hora de provocar la secreción preovulatoria de LH.

Ciertos procesos bioquímicos causan una mayor producción de líquido folicular, incrementándose de esta manera la presión intrafolicular, logrando esto el adelgazamiento de la pared folicular y provocándose así la liberación del oocito al líquido folicular del antro, ya que anteriormente se encontraba adosado a la pared interna del folículo. Una vez que ocurre la mencionada liberación interna del oocito, este reanudará la primera división meiótica que había quedado bloqueada y pasará a convertirse en oocito secundario (ya con la mitad del material genético de la especie).

Enzimas proteolíticas originarán la ruptura de la pared folicular en una zona denominada estigma, facilitándose la salida del oocito secundario del folículo para ser captado por las fimbrias del oviducto, momento durante el cual dicho oocito inicia la segunda división meiótica, volviéndose a detener esta división en la metafase II.

El oocito secundario es transportado hacia la unión ampolla-istmo, donde debería de producirse la fecundación. En caso de ocurrir la penetración de un espermatozoide en la zona pelúcida del oocito secundario, este completará la segunda división meiótica, convirtiéndose recién en este momento en óvulo propiamente dicho.

Fertilizado o no, el óvulo (o los óvulos) será transportado al útero a los 3 ó 6 días luego de la ovulación.

Espermatozoides

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Reproducción General
Aparato Reproductor Masculino
Testículos
Función Espermatogénica o Exócrina

Espermatozoides

Se define al espermatozoide como la célula sexual masculina transportadora de la mitad del material genético propia de una especie. Estructuralmente se compone de 1 cabeza y 1 cola o flagelo. Sobre el extremo libre de la cabeza se encuentra un capuchón grueso denominado acrosoma, el cual contiene diversas enzimas (por ejemplo la hialuronidasa). Estas enzimas cumplen funciones claves durante la fecundación. La cola o flagelo permite la motilidad del espermatozoide, siendo la velocidad de desplazamiento normal en línea recta de 1 a 4 milímetros por minuto, muy importante en el tracto genital femenino a la hora de buscar y fecundar el óvulo.

Inicialmente el espermatozoide carece de la capacidad fertilizante y fecundante, pero a medida que avanza por el tracto reproductor masculino va ir adquiriendo maduración, la cual confiere la habilidad fertilizante necesaria, y en el tracto reproductor femenino adquirirá capacitación, la cual confiere la habilidad fecundante.

Se debe entender que la motilidad del espermatozoide es una de las características mas importantes en una evaluación espermática, pero dicha motilidad no se evidencia durante su estadía en el aparato reproductor masculino prolongando así su viabilidad, a menos que sean removidos del medio que los rodea como sucede luego de la eyaculación. Una vez depositado el semen o eyaculado en la hembra, cuyo sitio dependerá de la especie animal (vaginal profunda en los rumiantes, intrauterina en equinos y suinos, etc.), los mecanismos de transporte estarán dados por la motilidad propia de los espermatozoides y por las contracciones de la musculatura del útero y oviducto (trompa de Falopio en las mujeres) permitiendo el ascenso de las células espermáticas al punto de encuentro con el óvulo, pero considerándose la previa capacitación (conjunto de transformaciones que desarrollara la capacidad fecundante) de los espermatozoides en el tracto femenino. El sustrato energético exógeno de mayor cantidad para los espermatozoides de la mayoría de los animales de granja es la fructosa. Durante la eyaculación se incorporan otros fluidos, productos de las glándulas accesorias, que incorporan sustancias con diferentes funciones, entre ellas una proteína inmunosupresora denominada uteroglobulina encargada de controlar el rechazo natural por parte del sistema inmunitario del tracto reproductor femenino.

Cabe recordar que el par cromosómico sexual de un individuo macho es XY, el cual se separa por medio de la división meiótica durante la espermatogénesis, lográndose que el 50% de los espermatozoides lleve el cromosoma X y el otro 50% lleve el cromosoma Y. Por lo tanto dependerá del espermatozoide el sexo de la descendencia, ya que el óvulo solo puede transmitir un cromosoma sexual X. Por ejemplo, 1 espermatozoide X + 1 óvulo X dará una hembra (XX); 1 espermatozoide Y + 1 óvulo X dará un macho (XY).