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Fecundación

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Reproducción General
Hembra y Macho

Fecundación

El ovocito (óvulo aún inmaduro) y los espermatozoides convergen a nivel de la unión ampolla-istmo del oviducto, lugar donde se debería de producir la fecundación propiamente.

El proceso en sí de la penetración del espermatozoide incluye una serie de fenómenos bioquímicos y biofísicos entre ambos gametos sexuales.

El único espermatozoide habilitado atraviesa el cúmulus oophorus y se adhiere a ciertos receptores de la zona pelúcida, penétrandola luego y alcanzando la membrana vitelina. Transcurrido todo esto, el ovocito es reactivado y la división meiótica finaliza con la formación del pronúcleo femenino (óvulo ya maduro), coincidiendo paralelamente con la formación del pronúcleo masculino en el espermatozoide.

Una vez incorporádose el espermatozoide al citoplasma del ovocito, se da la separación de la cabeza y la cola del espermatozoide; además, luego de la formación de ambos pronúcleos, continúa una división mitótica entre el contenido de ambos pronúcleos, dándose la mezcla de cromosomas o singamia, considerándose este momento el final de la fecundación y el inicio del desarrollo embrionario.

Recordar que el espermatozoide fecundante penetra el gameto femenino luego de una serie de fenómenos en los que los demás espermatozoides tuvieron también cierta participación. Considerar también, que tras la penetración del espermatozoide, se dará una reacción de zona (en la mayoría de nuestras especies domésticas), la cual provocará el bloqueo de la polispermia de la zona pelúcida, evitándose justamente la penetración de un segundo espermatozoide.

La vida media de los gametos masculinos dobla (o más) la de los gametos femeninos y la receptividad sexual de las hembras es de por lo menos 24 horas antes de la ovulación (en la mayoría de los mamíferos domésticos), todo esto a modo de propiciar o garantizar la presencia espermática en el oviducto, coincidiendo con la llegada del ovocito.

Función Espermatogénica o Exócrina

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Reproducción General
Aparato Reproductor Masculino
Testículos

Función Espermatogénica o Exócrina

La formación, el almacenamiento y la posterior expulsión de los espermatozoides es lo que se conoce como espermatogénesis. Dicho proceso se da en los túbulos seminíferos de los testículos. La mencionada función depende de 2 grupos de células diferentes: células germinativas o espermatogonias y células de Sertoli. Las espermatogonias se encuentran en la luz del túbulo seminífero, multiplicándose allí hasta la formación de los futuros espermatozoides. Las células de Sertoli se encargan de ofrecer nutrición y protección a las espermatogonias, son capaces de ayudar a transformar la testosterona en dihidrotestosterona (más potente que la propia testosterona), ayudan en la secreción de un liquido nutriente que contiene enzimas, ciertos metabolitos y hormonas como la testosterona y el estrógeno, son las únicas células (en el macho) que aceptan la FSH (hormona foliculoestimulante) y las induce a producir una proteína denominada ABP, también producen una hormona llamada Inhibina (con propiedad de inhibir la secreción de FSH) y pueden producir además cierta cantidad de estrógeno.

El proceso de la espermatogénesis inicia normalmente en la pubertad de nuestros animales domésticos (la edad depende de la especie en cuestión) y manteniéndose luego durante toda la vida sexual activa por efecto del estímulo hormonal (hormonas gonadotrofinas) que inducen a los túbulos seminíferos a producir espermatozoides.

Las estructuras intervinientes en el proceso de la espermatogénesis son: la adenohipófisis o hipófisis anterior y los túbulos seminíferos de los testículos. La adenohipófisis, por influencia hipotalámica, secreta 2 hormonas gonadotróficas (con acción sobre las gónadas): FSH y LH. En los machos la FSH (hormona foliculoestimulante) inicia la espermatogénesis y la LH (hormona luteinizante) se encarga de mantener dicho proceso espermatogénico. Los túbulos seminíferos tienen un revestimiento de células epiteliales (epitelio germinativo) con 2 tipos de células características: células de Sertoli y espermatogonias. Ciertas espermatogonias sufren una división para originar los denominados espermatocitos primarios, los cuales a partir de una primera división meiótica se transforman en espermatocitos secundarios y estos a su vez sufren una segunda división meiótica para dar lugar a las espermatides (ya con la mitad del numero cromosómico), las cuales se convertirán en espermatozoides por medio del proceso de la espermatogénesis. Las 2 divisiones meióticas mencionadas anteriormente son de mucha importancia, ya que permiten que el espermatozoide solo se cargue con la mitad del número cromosómico (número haploide) de la especie tratada y de esta forma, al fecundar eventualmente un ovulo (también con la mitad del número cromosómico), se pueda restablecer el numero cromosómico normal (numero diploide) de la especie; es decir, una mitad del material genético es otorgado o transportado por el espermatozoide y la otra mitad por el ovulo.

El proceso de la espermatogénesis tiene lugar en la luz de los túbulos seminíferos y en estrecho contacto con las células de Sertoli, las cuales controlan dicho proceso.

Tener en cuenta que los machos de los mamíferos domésticos presentan mucha menos variación en la función testicular a lo largo del año en comparación a la función ovárica de las hembras (variaciones estacionales). Además, la termorregulación testicular dependerá de la especie tratada, ya que existen machos de ciertas especies con testículos funcionales dentro de la cavidad abdominal, mientras que entre las especies domésticas de mamíferos encontramos los típicos testículos escrotales, en los que la posición escrotal ejerce una función clave para mantener la temperatura testicular optima (temperatura menor a la corporal) requerida para la generación de los espermatozoides.